Etapa 4 Barakaldo-Valdezcaray

Etapa 4  Barakaldo-Valdezcaray

Anoche cuando llegué al hotel, el cuerpo me dio para poco,  para cenar y planificar el día siguiente.

Lo siento, los años van pasando, también para mí, aunque alguno me diga siempre lo mismo: “Dori por ti no pasan los años”

Tengo un defecto, me levanto con mucha energía y como no puedo dormir la  siesta, no  recargo la batería, así que, normalmente a las 10 de la noche estoy en “off”

Mi compi de habitación, María, se ríe, y me dice, ¿es que no vas a salir?  Uff no puedo, imposible, y mira que me gustaría, pero no puedo.

De todas formas, la noche nunca ha sido mi fuerte. Disfruto más con mi carrerita diaria y disfruto en carrera cada etapa. Soy así, corre ciclismo por mis venas.

 Lo que vivo yo,  no se vive todos los días. Así que cada mañana al levantarme, doy gracias por estar aquí y poder vivir esta experiencia irrepetible.

La etapa para mí,  como todos los días, divertida y estresante.  Mis invitados Gloria y Arturo, disfrutando como enanos y yo………….pues qué queréis que os diga, disfruto cuando mis invitados se lo pasan bien.

Comienza la etapa: Barakaldo, calles estrechas, neutralizado durante 8 kms y en el kilómetro 0, empieza la guerra, adrenalina a quemarropa y a toda mecha porque el pelotón  hoy no quiere descanso y los coches que vamos por delante tenemos que acelerar. Se me ponen los pelos de punta, como me gusta ese momento, cuando el corazón se te pone a 200 pulsaciones y tienes que adelantar a coches, motos, pueblos…..y mis invitados, agarrados donde pueden y sin respirar, esperando que pase el momento, no hablan, son momentos de mucha tensión. A mí me gustan, disfruto.

Cuando pasa este momento y ya se ha hecho la escapada y nos permiten entrar en ella y poder ver el sufrimiento de los ciclistas, mis invitados me preguntan: ¿No has pensado dedicarte a los rallies?  Lo cuento porque es que me lo preguntan en cada vuelta unas cuantas de veces.

Si, pienso para mí, para hacerle la competencia a Oscar Pereiro. No, no, con el stress de la vuelta ya me vale para todo el año.

Dejo a mis invitados durante una hora en el helicóptero, los recojo cuando queda, más  o menos una hora y si la escapada sigue aún viva, nos quedamos con los ciclistas, un ratito, viendo el sufrimiento en sus caras, que al final de la etapa, es un poema, a mí me dan mucha pena y  yo que no disfruto viendo sus rostros, porque me veo reflejada en ellos, les digo a mis invitados: Chicos, hoy termina en subida es hora que subamos hacia Valdezcaray. A toda mecha nos vamos al puerto y allí dejo a mis invitados para que puedan ver la ascensión desde la línea de llegada.

Yo me voy donde está la prensa, los masajistas y allí me gusta escuchar lo que comentan unos y otros. Curioso, otra forma de ver el ciclismo. Ya os iré contando lo que se cuece por ahí dentro.

Cuando termina todo, los coches, la organización es la última en bajar. Ya os imagináis la hora de llegada. Lo primero que hago poner el GPS para ir al hotel, hoy me indica 76 kms, que en tiempo, es 1h 30´ a 2 horas. Efectivamente me equivoco poco, casi dos horas para llegar al hotel, y es que hoy, había una accidente en la carretera y media vuelta y …………. Otra aventura.

Ducha, cena y bueno mis compis de volante que intentan convencerme para dar una vueltecita por Logroño, porque siempre les digo lo mismo: HOY NO. MAÑAAANNAAAA.

Dori Ruano Sanchón

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 Gloria y Arturo ( Cofidis)